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¿Qué es el trauma?

POR MARIA MACAYA

A menudo la gente pregunta: ¿Qué quieres decir con trauma? La palabra trauma proviene del griego y significa herida. Se puede referir a un trauma físico, es decir, una lesión grave en el cuerpo que a menudo no le permite continuar viviendo la vida como lo hacía antes, ya sea temporal o permanentemente. Este sere el ejemplo de una pierna fracturada, un disparo, un golpe en la cabeza o un accidente automovilístico. Pero el trauma también puede ser emocional y psicológico, y es ese el trauma con el que trabajamos aquí en Radika.

Al igual que el trauma físico, el trauma emocional o psicológico no permite a la persona que lo sufre continuar viviendo la vida como lo hacía antes. De hecho, la misma parte del cerebro que se activa durante un trauma físico, lo hace también con el trauma psicológico. Estamos hablando de guerra, abuso, accidentes, pérdida, negligencia o incluso un traslado a otro país.

¿Diferencias?

En el trauma emocional, la herida no se puede ver ni medir a pesar de que se siente con la misma profundidad. No es necesario ser el protagonista de la experiencia traumática, el trauma emocional puede surgir simplemente al ser testigo o al escuchar el evento. Puede incluso heredarse de nuestros padres, antepasados ​​y comunidades: los traumas que sufrieron y sus efectos se transmiten de generación en generación a través del comportamiento y la educación.

El trauma se muestra en cambios de humor y diferencias en el comportamiento, se manifiesta como miedo que te obliga a evadir personas, situaciones y circunstancias. También se muestra como intrusiones en sueños o visiones, te ataca a través de desencadenantes inofensivos que pueden venir en forma de sonido, olor o imagen y que te recuerda ese momento en el que todo cambió. Cuando un evento traumático resulta en un trauma, perdemos la capacidad de movernos por el mundo sin temor y nuestra confianza se ve alterada. Nos obliga a crear nuevas estrategias para comunicarnos con los demás y con nosotros mismos o para sentirnos comprendidos.

La mayoría de nosotros es probable que suframos una o más experiencias traumáticas durante nuestras vidas: enfermedades, desastres naturales, presenciar un crimen o una muerte, pérdidas, accidentes o una violación. La lista de pruebas que la vida puede poner frente a nosotros es, lamentablemente, interminable. Sin embargo, no todas las experiencias traumáticas se convierten en trauma, y ​​no todos se ven afectados de la misma manera por ellas.

Todos somos como bandas elásticas. La vida nos arrastrará en todas direcciones, estirándonos, retorciéndonos, envolviéndonos y convirtiéndonos en nudos; la cuestión es que vuelva a la forma original tan pronto como sea posible. Eso es lo que llamamos resiliencia. A veces, este mecanismo funciona por sí solo y, a veces, necesita un poco de apoyo y ayuda.