LA OPORTUNIDAD DEL 2021

POR MARIA MACAYA

“Ahora hay un río que fluye muy rápido. Es tan grande y veloz que habrá quienes tendrán miedo. Algunos tratarán de aferrarse a la orilla. Sentirán que están siendo destrozados y sufrirán. Sepan que el río tiene su destino. Los ancianos dicen que debemos soltarnos de la orilla, nadar hacia el medio del cauce, mantener los ojos abiertos y la cabeza fuera del agua”.
Profecía de los ancianos Hopi, 8 de junio del 2000.

Este río que fluye rápido es lo desconocido, lo cambiante, lo que llamaríamos “vida” o “el mundo”. Son todas esas cosas que suceden a nuestro alrededor y nos afectan. Cuando estamos en este río, tenemos que hacer un esfuerzo para mantener la cabeza en alto. Es bueno también mantener los ojos abiertos para ver qué sucede a nuestro alrededor y así poder adaptarnos. El simple movimiento del río nos obliga a cambiar y redefinir nuestra perspectiva.

Aunque nadar en este río no es fácil, hay movimiento, cambio, dinamismo, hay espacio para la adaptación, el desarrollo y espacio para avanzar. De hecho, la única forma de avanzar es estar en el centro del cauce. La orilla es aquello que conocemos: nuestros hábitos, rituales, cultura, prejuicios e ideas fijas.

En la orilla nos aferramos a lo conocido sin cuestionarlo, es un lugar donde nada se mueve, es estático, propio de una mente estrecha. A la orilla no le gusta el cambio, y cuando nos agarramos a ella, nosotros también nos quedamos estancados en nuestros hábitos, ideas y estrategias habituales.

Entendemos y navegamos por el mundo con nuestro cerebro y nuestro cuerpo. Trabajan juntos para permitirnos avanzar y experimentar la vida. La neurociencia ha demostrado la capacidad del cerebro para cambiar, adaptarse y aprender nuevas conexiones. Nuestro cerebro no teme al cambio, me atrevo a decir que lo disfruta. Con la pandemia, tenemos la oportunidad de tomar conciencia de los hábitos a los que nos aferramos. Los hábitos tienen una manera asombrosa de pasar desapercibidos hasta que se vuelven irreconocibles, tienen la capacidad de evitar que veamos otras posibilidades y opciones. Estamos tan acostumbrados a ellos que ya no somos conscientes de cuáles son, y peor aún, no nos damos cuenta de los efectos secundarios que tienen en nuestra vida.

Aprovechemos esta situación para cuestionar, ser curiosos, encontrar nuevas estrategias y dejar que nuestro cerebro haga lo que se le da bien: encontrar nuevas conexiones, aprender nuevas soluciones, establecer nuevas formas de conectar, no solo entre neuronas, sino dentro de nosotros mismos y con los demás.

A continuación adjunto la profecía entera de los Ancianos Hopi. Es hermosa, espero que la disfrutéis.

Con ganas de otro año para compartir con vosotr@s a través de Rādika, para aprender con y de vosotr@s.

Espero que los cursos y talleres que ponemos a vuestra disposición sean herramientas útiles para encontrar nuevos hábitos, cuestionar prejuicios y abrir la mente a nuevas posibilidades.

Os deseo un maravilloso 2021, me encontraréis con vosotr@s por el río.

Con afecto,
Maria Macaya

P.D: Este texto de los Hopi lo escuché por primera vez hace unos días en un curso con Pema Chödrön, a quien quiero agradecer sus enseñanzas, su sabiduría, su sentido del humor y ser la inspiración para esta carta.

 

La profecía completa de los Ancianos Hopi:

Le has estado diciendo a la gente que esta es la undécima hora, ahora debes regresar y decirles que esta es la hora. Y hay cosas por considerar:

¿Dónde estás viviendo?
¿Qué estás haciendo?
¿Qué relaciones tienes?
¿Estás en las relaciones correctas?
¿Dónde está tu agua?
Conoce tu jardín.
Es hora de decir tu verdad.
Crea tu comunidad.
Ser buenos el uno con el otro.
Y no busques a tu líder fuera de ti.

Luego juntó las manos, sonrió y dijo: ¡Este podría ser un buen momento! Ahora hay un río que fluye muy rápido. Es tan grande y veloz que habrá quienes tendrán miedo. Algunos tratarán de aferrarse a la orilla. Sentirán que están siendo destrozados y sufrirán. Sepan que el río tiene su destino. Los ancianos dicen que debemos soltarnos de la orilla, nadar hacia el medio del cauce, mantener los ojos abiertos y la cabeza fuera del agua.

Y yo digo, mira quién está contigo y celébralo. En este momento de la historia, no debemos tomarnos nada personalmente, y mucho menos a nosotros mismos. En el momento en que lo hacemos, nuestro crecimiento espiritual y nuestro viaje se detienen.

El tiempo del lobo solitario ha terminado. ¡Reúnanse! Elimina la palabra “lucha” de tu actitud y tu vocabulario. Todo lo que hacemos ahora debe hacerse de manera sagrada y en celebración.

Somos los que estábamos esperando.

Profecía de los ancianos Hopi, 8 de junio del 2000.

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