UNA TELA HERMOSA Y FRÁGIL

POR MARIA MACAYA

“Si tuviese yo las telas bordadas del cielo,
Recamadas con luz dorada y plateada,
Las telas azules y las tenues y las oscuras
De la noche y la luz y la media luz,
Extendería las telas bajo tus pies:
Pero, siendo pobre, sólo tengo mis sueños;
He extendido mis sueños bajo tus pies;
Pisa suavemente, pues pisas mis sueños.”

W.B. Yeats, Él desea las telas del cielo

Me gustaría compartir este poema. Es uno de mis poemas favoritos. Lo escuché por primera vez cantado por una niña en una ceremonia de graduación de escuela. La melodía y las palabras permanecieron en mi mente durante días, repitiéndose y acompañándome. Mi mente se llenó con la imagen de una tela hermosa y frágil cosida con hilos de oro y plata, repleta de sueños y esperanzas.

Cada uno de nosotros tiene su propia tela tejida; y cualquier tela que tenga esperanzas y sueños, también contiene miedos y tristezas. Cualquier persona con la que hablamos, con la que nos cruzamos en la calle, tiene su propia tela bordada a sus pies, rodeándola y cubriéndola. Siempre que hablamos o interactuamos con una persona, estamos tocando esa tela. Lo que decimos, cómo lo decimos, puede dejar la caricia de un dedo del pie o la marca de un pisotón, cualquier palabra y mirada puede ser un toque suave o un corte.

Cuando se trabaja con la bienestar mental, con el trauma, con la depresión, con la ansiedad, estas telas que la gente coloca son aún más preciosas, más delicadas, me atrevería a decir que están más llenas de miedos y tristezas pero también de más esperanzas y sueños.

La forma en que escuchamos, cómo hablamos dejará un rastro: qué tipo de rastro deje dependerá de nosotros.

Un abrazo,

María Macaya
Fundadora de Rādika

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