ARTE Y REFUGIADOS

POR MARIA MACAYA

“No existen las personas sin voz, lo que hay son personas deliberadamente silenciadas o preferentemente no escuchadas.” – Arundhati Roy.

A veces la realidad es tan dura que las palabras no lo pueden explicar: no se puede describir, no hay lógica, no hay coherencia, no tiene sentido.

Ser refugiado entra dentro de este espectro.

“Ser refugiado es mucho más que un estatus político. Es el tipo de crueldad más generalizado que se puede ejercer contra un ser humano. Al privar a una persona de todas las formas de seguridad, los requisitos más básicos de una vida normal, al colocar a esa persona a merced de países de acogida a veces inhóspitos que no quieren recibir al refugiado, le está robando a la fuerza a este ser humano de todos los aspectos que harían que la vida humana no solo fuera tolerable, sino significativa en muchos sentidos.” – Dr. Hanan Ashrawi (diputada, activista y profesora palestina).

Este mes nos hemos dedicado a hablar sobre este tema tan pertinente. Si entendemos como refugiado aquellas personas desplazadas de sus lugares de forma forzada, hay cerca de 100 millones de personas – 100 millones de personas distribuidas por nuestros países y ciudades, o concentradas en campos de refugiados. Las cuales han tenido que dejar todo atrás pensando que el peligro de morir en el viaje es mejor opción que quedarse. Irse sin nada más que tú esperanza es menos terrible que permanecer.

El arte juega un rol esencial cuando hablamos de refugiados. El arte le da voz a los que no la tienen, expresa lo que las palabras no pueden hacer. El arte da esperanza, el arte puede darle forma, y con ello camino para procesar, a lo que no entendemos.

El arte también sana.

En esta newsletter hemos querido compartir contigo el arte del refugiado: murales realizados por refugiados para expresar su realidad y comunicarlo a las comunidades para que los acojan, fotografías que nos ofrecen una entrada a la difícil realidad del refugiado, documentales que nos dan distintas perspectivas de distintos países enfrentados con la realidad de ser refugiado o de recibir a refugiados, arte producido por refugiados para intentar encontrar un sentido y así empezar a procesar lo que han vivido y viven, libros que dan voz a sus historias y vivencias, que nos acercan a sus miedos, heridas, y esperanzas, música que nos acerca y nos mueve.

Para nosotros como espectadores puede ser duro ver, leer, escuchar – es imposible que no nos mueva. Por naturaleza somos seres compasivos y tenemos la necesidad de conectar. Una vez que te acercas, sólo puedes ver la humanidad, el sufrimiento, las ganas de vivir y la esperanza que está detrás de cada cara. Una vez que conectas todos los prejuicios que tenemos, que nos hemos puesto como barreras de protección para no ver ese dolor, desaparecen.

Esperamos que esta selección despierte tu curiosidad y te ayude a entender mejor acercándote a ello.

Con eso ya habremos conseguido nuestro propósito al enfocarnos en este tema: concienciar, desestigmatizar e informar.

Quizás nos veamos la semana que viene en una de las dos sesiones del Club de Lectura – una presencial y una online. Aún estás a tiempo de unirte. El libro de Hosseini se lee en 8 minutos pero su potencia perdura. El otro, el de Malala, es una serie de testimonios cortos de jóvenes chicas desplazadas en la que cada una te llega al corazón.

Un abrazo,
María

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