DÍA DE LOS MUERTOS

POR MARIA MACAYA

El 1 de noviembre es el día de los muertos. En estos últimos tiempos, hemos pasado a llamarlo Halloween. Brujas con sombreros altos, esqueletos fluorescentes, calabazas iluminadas y caramelos han pasado a formar parte del día. No es ninguna crítica, disfrazarse tiene beneficios. Carnaval fue originalmente creado para que las personas disfrutaran de un día para desahogar tensiones, iras y miedos reprimidos. Desatar pasiones ocultas tras la seguridad de una mascara demostró reducir la violencia y los crímenes el resto del año.

El día de los muertos, en aquellos países donde aún se celebra en su sentido más tradicional, es el día en que se conmemora a los que se han ido. También se dice que es el día en que sus almas vuelven a visitar nuestro mundo. Las costumbres van desde procesiones, a crear altares o a visitar el lugar donde descansan los muertos.

Pero en nuestra sociedad no se celebra de esta manera. La muerte, al igual que la vejez o la enfermedad (mental o física), se esconde y se niega. Tendemos a evitar todo aquello que nos recuerda nuestra propia fragilidad.
Esta evitación de lo que, tarde o temprano, será una realidad para todos, solo aumenta nuestro miedo y nuestra necesidad de buscar estrategias para olvidar aquello que sabemos: que todos somos frágiles, que todos podemos enfermar o sufrir desequilibrios, que en el mejor de los casos envejeceremos, ojalá dignamente, y que un día moriremos. Aceptar esto ofrece tranquilidad, paz y la capacidad de disfrutar de cada momento y de nuestros seres queridos. Nos permite disfrutar de quienes somos y quienes son.

Este día de los muertos te invitamos a tomar un momento para recordar aquellos seres que perdiste, quizás quieres hacer algo especial para ello: encender una vela, disfrutar de un momento de silencio, escuchar aquella canción o visitar ese lugar.

Quizás también puede ser un buen día para hacer algo para empezar a cambiar la relación con tu propia muerte. Empezar a cambiar el espacio que tienen estos pensamientos dentro de ti.

Hay algunas estrategias que se han demostrado efectivas:

Arreglar tus papeles: Está demostrado que tener el testamento en orden, saber a dónde o a quien irán tus cosas, así como dejar por escrito lo que quieres que ocurra si te encuentras en una situación vulnerable en la que ya no eres capaz de tomar tus propia decisiones.

Mindfulness: Sentarte y ver cómo te sientes hacia tu mortalidad. Puedes observar y dar un espacio a las emociones que surgen cuando piensas en ello. Estas emociones, sean las que sean, necesitan ser escuchadas y progresivamente aceptadas.

Estas acciones te proporcionarán tranquilidad y paz.

Decirle a la muerte que sabes que está ahí y reconocer lo que te hace sentir, es decirle a la vida que sabes que estás viva y que la vas a vivir.

Un abrazo,
María Macaya

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