Adriana Jarrín

Inicié mi práctica de yoga cuando estaba en tratamiento de quimioterapia debido a un cáncer de ovario. El yoga, a través del trabajo físico y la respiración, me permitió entrar en comunicación con mi cuerpo y mi mente. Gracias a la práctica reduje significativamente los estragos del tratamiento y reorienté las emociones de angustia, culpa y tristeza que me envolvían. La esterilla se convirtió en un lugar desde el cual observar, recibir y amar la vida.

Continué practicando diversos estilos de yoga durante años hasta que me formé como profesora de Hatha Yoga Dinámico en Mandiram. Más adelante me especialicé en Yoga Terapéutico y Yoga for Cancer Survivors para compartir la experiencia transformadora del yoga con pacientes con cáncer. Posteriormente cursé la formación de Yoga Informado que ha sido esencial para profundizar en el potencial del yoga como herramienta terapéutica.