LA TRIBU

POR MARIA MACAYA

Se habla mucho de “encontrar tu tribu”. Pero, ¿qué es una tribu?

Como definición una tribu es una comunidad que comparte idioma, cultura y tradiciones. Puede estar unida por sangre, ser familia, o no.

Con el paso del tiempo creo que este concepto ha ido cambiando.

La tribu era algo que se creaba principalmente por geografía – tu tribu eran aquellos que estaban en el mismo lugar que tú y los tuyos. La forma de vivir, los gustos, los rituales, los hábitos, se adaptaban a esta tribu y juntos creábais o continuábais una forma de vivir.

Hoy creo que esto ha cambiado: ahora puedes buscar tu tribu.

Puedes identificar, decidir, crear como eres tú y buscar personas que son como tú: que tienen visiones del mundo e intereses parecidos.

En este nuevo concepto de tribu es fácil salir de tu círculo inicial y buscar un círculo que se adapte más a quien eres tú y no a quienes son o eran tus padres. Tener la opción de ser más móviles – o por ejemplo que hablemos más idiomas – ha contribuido a este cambio.

Con esto hemos ganado muchas cosas – sin duda.

La posibilidad de poder ser cada uno quien es, de abrir las posibilidades de cada persona en cuanto a la sexualidad, el género, la religión, la profesión o tantas otras cosas.

En este nuevo concepto de tribu, también vemos que una persona puede tener y formar parte de varias tribus y comunidades, que se entrecruzan más o menos entre ellas, donde que cada una ofrece sus características.

En esta nueva fluidez, uno puede cambiar de lugar de residencia y en cada sitio encontrar su tribu: las comunidades son más fluidas, más abiertas a nuevos miembros, y se crean y descrean con más facilidad.

Con estos cambios del concepto tribu, siento que hay algunos elementos de lo que era una tribu, o de lo que era un pueblo, que hemos perdido – y ha tenido un impacto principal en los niños.

El primero es el concepto de que los niños – aún teniendo a sus padres como principal referencia – eran niños de todos.

El segundo es la convivencia y el intercambio intergeneracional.

En el proceso de individualización y de poner por delante al “yo” me pregunto si nos hemos alejado demasiado del concepto de comunidad y de los beneficios que este concepto conlleva.

En una tribu los niños son cuidados por la madre con el apoyo de todos. Las familias se ayudan las unas a las otras y los miembros de la comunidad se compensan entre ellos. Lo que le falta a un cuidador o cuidadora, lo equilibra otro. Cada miembro reconoce su rol en esa comunidad para que ésta sea completa.

¿Cómo podemos hacer para que cada niño o niña sepa que puede ser quién quiera ser, pero sin perder la base de apoyo y la estabilidad que ofrece una tribu orientada al bien común y a la comunidad?

Creo que podemos mejorar ofreciendo al niño su espacio de crecimiento y auto conocimiento sin perder la conciencia social.

Otra de las cosas que se han perdido es la forma en la que están organizadas nuestras comunidades en cuanto al intercambio y a la convivencia intergeneracional.

Ahora hay películas para niños, menús infantiles, y parques segmentados por edad. Los planes de nuestras ciudades son divertidos para los adultos o para los niños, pocas veces son divertidos para ambos.

Compartir actividades con personas de distintas edades en las que los adultos les cuenten historias a los niños, coman o hagan deporte juntos – es bueno para todos: los mayores viven más tiempo y con una sensación de sentido más profunda; y los pequeños crecen con la estabilidad del cariño y apego que estos intercambios crean y con el aprendizaje y crecimiento que trae conocer las experiencias, conocimientos y valores de los mayores.

La naturaleza junta a todas las edades de una forma que nuestras ciudades no lo hacen.

Caminar por el bosque o la montaña, ir en bicicleta o bañarse en el mar – no incluyen esta división entre sección niños/sección adultos.

¿Cómo podemos cambiar el modelo de ciudades y nuestra forma de vivir en ellas para que los niños, los adultos y la tercera edad compartan más y así todos vivan mejor?

Espero que estés disfrutando de todas las charlas, conversaciones, actividades que estamos ofreciendo desde Rādika hablando de la infancia, te deseo un buen fin de semana.

¡Gracias por leernos!

Un abrazo,
María

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