NEURODIVERSIDAD

POR MARIA MACAYA

Estas últimas semanas he tenido varios recordatorios de que gracias a este trabajo conozco a gente especial, enriquecedora y que me ayuda a abrir la mente y sobre todo, el corazón.

Este mes de marzo en Rādika lo dedicamos a la neurodiversidad. A causa de ello he tenido la oportunidad de conversar con dos mujeres de dos entidades que apoyan la neurodiversidad: Glòria Canals, fundadora de Fundación Aura y Isabel Rubió, fundadora de Fundación Adana.

Estas dos mujeres maravillosas, que de hecho fueron al colegio juntas, dedican su tiempo a desestigmatizar, empoderar e integrar a personas neurodivergentes, cada una desde su propia fundación y las dos con una energía y motivación imparables.

Me gustaría compartir contigo algunos de los aprendizajes que he tenido en las conversaciones con ellas.

1. La neurodiversidad es la normalidad. El 20% de los niños hoy en día son neurodivergentes. Tienen dislexia, TDAH, TEA (Trastorno del Espectro Autista), Tourette’s o Down, entre otros tipos de diversidad neurológica. Con esta realidad, debemos dejar de verlos como “distintos” y por lo contrario, debemos tener colegios, lugares de trabajo, médicos y comunidades que estén concienciadas, educadas y preparadas para convivir, integrar y trabajar con las distintas formas de funcionar que existen.

2. Ser neurodivergente no es ser distinto, es tener características acentuadas: más emocionales, más concentrados, más solitarios, más impulsivos, más tozudos, más planificadores, más ilusión. Si entendemos esto, veremos que todos tenemos distintos niveles en cada una de estas características que he utilizado de ejemplo. Entendiendo esto, se puede comprender y conectar.

3. La neurodiversidad es bella y necesaria. La diversidad, si sabemos integrarla, entenderla y apreciarla, nos ayuda a aprender que hay otras realidades, a crecer como individuos, a conectar de formas nuevas y a unir comunidades. De hecho, está comprobado que tenemos más posibilidades de sobrevivir como especie si hay diversidad.

4. La personas neurodivergentes tienen más probabilidades de sufrir depresión, ansiedad o trauma. La estigmatización, el no poder integrarse en la sociedad, el ser visto como distinto, el ser dejado de lado o el que no haya herramientas y estructuras para integrar y apoyar a personas neurodivergentes, hace que su vida sea más difícil, que hayan más eventos traumáticos y que tengan menos personas a su alrededor para apoyarles. El trauma se instala en nosotros cuando no podemos contar lo ocurrido y vivido. Debemos aprender a abrirnos a su lenguaje y su forma de expresarse para poder escucharlos y apoyarlos.

5. Debemos adaptar nuestras estructuras esenciales. Ser neurodivergente es vivir en un mundo que no está adaptado o preparado para integrar tus necesidades. Debemos educar y sensibilizar en el trabajo, la escuela, la universidad, el médico y todas las estructuras de crecimiento y cuidado.

6. Una apariencia distinta puede ser protectora. Una persona con Down, por ejemplo, la podemos reconocer por su fisionomía. Sabremos que quizás debemos escuchar o interactuar de forma distinta, sea en el mundo personal o en el mundo laboral. Por el contrario, una persona que tiene TEA, no es identificable a simple vista. Por ello, cuando nos la encontramos en la calle, en el trabajo o en Tinder, esperaremos lo mismo de ellos que de una persona neurotípica (etiqueta para personas no divergentes). Tenemos que aprender a reconocer señales para proteger a estas personas.

Esperamos que lo que te estamos ofreciendo este mes a través de nuestras redes, con las charlas y sesiones prácticas te ayude a integrar a personas neurodivergentes en tus comunidades y tus lugares de trabajo. Esperamos que te sirva para aprender a trabajar con aquellas partes que les hacen especiales y a apoyarles en aquellas cosas en las que les puede costar integrarse en nuestra sociedad tal y como está construida.

Síguenos también por Instagram donde tenemos conversaciones que esperamos nos ayuden a comprender y obtener conocimientos y herramientas para la integración en nuestra sociedad de la neurodiversidad.

Gracias por unirte a nosotros en este propósito de crecer, desestigmatizar y conectar con compasión y conocimiento.

Un abrazo,

María Macaya

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