Querida comunidad,
Septiembre nos abre la puerta a un nuevo ciclo.
Y empezamos este curso recordando la pregunta que sostiene todo lo que hacemos en Rādika: ¿cómo podemos contribuir, cada uno de nosotros, a una sociedad más sensible al trauma?
La palabra sociedad viene del latín socius, compañero.
Una sociedad no es más que eso: la suma de nuestras compañías, los vínculos que creamos en los encuentros cotidianos —en casa, en el trabajo, con desconocidos en la calle.
Cada interacción deja huella y nos da la oportunidad de mirar con ojos sensibles.

Ilustración Marie Montocchio
Vemos al niño como “malo” o “abusón”, en lugar de alguien que expresa un dolor que no sabe poner en palabras o que busca la atención que siente le falta.
A la persona con adicciones como débil, sin reconocer que está intentando —de forma activa pero dañina— aliviar un sufrimiento, encontrar algo de calma o silenciar su mundo interno.
El reto es que muchas veces, casi por inercia, limitamos nuestra mirada y etiquetamos sin detenernos a entender.
Es lo fácil.
A quien permanece en una relación dañina como ingenuo o incapaz, cuando quizá simplemente repite lo que aprendió como “normalidad” en el vínculo, o cree que es lo que merece.
A quien se enfada con facilidad como insoportable, sin considerar que ese enojo puede ser su manera aprendida de defenderse frente a la vulnerabilidad y la sensación de inseguridad.
Ser una sociedad sensible al trauma significa mirar más allá de la etiqueta y del juicio.
Significa ser ese compañero que, en lugar de juzgar, se hace preguntas: ¿qué habrá detrás de este comportamiento?, ¿qué herida puede estar ahí?, ¿cómo puedo sostener la dignidad de esta persona aunque no entienda su historia entera?

Lo poderoso es que no necesitamos grandes cargos ni títulos para hacerlo.
Cada uno puede aportar con la forma en que escucha, responde, acompaña.
La sociedad no es algo abstracto: somos nosotros, en nuestros encuentros cotidianos.
Este mes os invito a reflexionar sobre ello: ¿dónde puedes cambiar tu mirada?
¿Dónde puedes dejar de juzgar rápido y abrirte a reconocer lo que hay detrás?
¿Cómo puedes ver a la persona por quien es y abrirte a lo que aparezca?
Un abrazo,
María

