Durante años pensé que ser feliz era tener una sonrisa en la cara.
Reírme.
Tenerlo todo “bien”: emociones estables, cuerpo en forma, relaciones fluidas, finanzas seguras, casa ordenada.
Que no pasara nada malo.
Que mi cuerpo funcionara a la perfección.
Que no doliera.
Que no faltara.
Que todo fluyera.
La sonrisa de anuncio de yogures o de vendedor de seguros.
Y luego llegó Instagram, que añadió a la lista estar en las Maldivas, con el pie detrás de la cabeza y unos pantalones de Lululemon… y, claro, siempre sonriendo.
Qué agotamiento.
Ser feliz según esos términos se complica.
Y entonces me apareció otra imagen.
Una que no estaba ligada a esa actividad frenética.
Mucho más simple.
Una sensación de paz interna, de tranquilidad.
Y cuando conecto con eso… siento la verdadera felicidad.

Ilustración Marie Montocchio
He vivido momentos de felicidad profunda en lugares que nadie nos señalaría como “felices”:
– Acompañando a alguien en su tristeza sin poder cambiar nada.
– Viviendo un duelo con presencia, reconociendo el dolor de la pérdida y la gratitud por lo vivido.
– Caminando junto a mi marido o mis hijos.
– En el silencio después de una conversación difícil.
– Viendo jugar a unos niños.
La felicidad, cuando de verdad la he sentido, no ha sido brillante.
Y, contra todo anuncio, ha tenido lágrimas.
Ha tenido cuerpo.
Ha tenido presencia.
La he sentido en compañía.
Porque hay personas que están conmigo, o porque sé que están.
Por mirar al otro. Y por ser mirada.
Mi imagen de felicidad en Instagram no sería la típica.
Sería una cara tranquila. En paz. Presente.
Llena de propósito al mirar, ver y acompañar a los demás —y a mí misma también.

Es reconocer los momentos de alegría y bienestar, y desde ahí, sostener también los momentos difíciles.
Acompañarlos. Procesarlos. Aprender de ellos.
Y encontrar, en medio de todo eso, mi equilibrio, mi solidez, mi coherencia.
Para ti, que estás leyendo:
– ¿Qué idea de felicidad te contaron?
– ¿Cuál descubriste por ti misma?
– ¿Y cómo sería tu imagen de Instagram que te define en tu verdadera felicidad?
Te leo si quieres compartir.
Construyamos nuestro significado de felicidad juntos y de forma personal.
Un abrazo,
María

