“La apertura del corazón conduce a la apertura de la mente, y la apertura de la mente conduce a la apertura del corazón.” – Gonzalo Brito
Ayer jueves, celebramos un taller presencial con Gonzalo Brito centrado en los Cuatro Inconmensurables: el amor, la alegría, la ecuanimidad y la compasión.
Nos sentamos durante tres horas para aprender, escuchar y meditar.
Allí, pude reconectar con mis años de colegio y, especialmente, con la universidad y el Máster.
Recordé esos maestros que no solo despertaban el intelecto, sino también el corazón.
Que ofrecían clases que impulsaban el deseo de aplicar lo aprendido, de compartirlo al llegar a casa, de reconsiderar cómo funciona el mundo y cómo movernos en él.
Nuestra comunidad Rādika existe porque congrega a personas apasionadas por enseñar con mente y corazón, junto a otras que desean aprender de la misma forma.
Es una comunidad de individuos que aspiran a entender, crecer, incluir, transformar, cuestionar, debatir, comprender y sentir.
Algo vimos o algo nos faltó (o quizás ambas cosas), que aquí seguimos, aún cuando teóricamente hemos concluido nuestros años escolares, queriendo saciar nuestra curiosidad incesante.
No sé a ti, pero a mí me mantiene joven, feliz, apasionada y motivada.
Cuanto más aprendo, más consciente soy de todo lo que me queda por descubrir.
Y de la cantidad de puertas que aún tengo la fortuna de poder abrir.
Me pregunto:
– ¿Cómo asegurarnos que esta semilla de curiosidad incesante se planta en las nuevas generaciones?
– ¿Qué podemos hacer para que tanto el cerebro como el corazón de los que aprenden y de los que enseñan, estén presentes en el continuo proceso de abrirse?
Gracias por acompañarnos este mes, dedicado a la educación.
Estamos emocionados de seguir compartiendo contigo.
La próxima carta vendrá en octubre, con un nuevo tema y preparándote algo especial.
Un abrazo,
María

