Querida comunidad,
Este mes en Rādika lo dedicamos a nuestro cuerpo, el que nos acompaña desde el principio.
Nuestro cuerpo cambia. Recuerda. A veces se cansa o duele. Y otras se expande y se llena de energía.
Desde nuestro cuerpo recibimos el mundo, lo integramos, lo sentimos y actuamos.
Nos acompaña, a su manera y como mejor puede, en cada momento.
Es también un cuerpo con el que no siempre es fácil convivir.
A veces le exigimos más de lo que puede, otras lo ignoramos porque no responde como queremos, y otras lo cuidamos porque tenemos el tiempo y reconocemos su importancia.
Nuestro cuerpo guarda historias vividas incluso cuando la mente no las recuerda, y a menudo habla antes que las palabras.
Yo, por ejemplo, que tengo 50 años, voy notando los efectos de los años que mi cuerpo me ha acompañado: mi cadera ya no gira igual, las canas no se esconden (aunque admito que yo sí las escondo), las arrugas aparecen, y los cambios de la menopausia me recuerdan que mi cuerpo está en otra etapa.
Cada uno tenemos nuestro propio relato corporal, lleno de matices, silencios y aprendizajes.
Este mes queremos invitarte a mirarlo con más curiosidad y menos juicio.

En esta newsletter, como forma de abrir la conversación, te proponemos una actividad sencilla:
Un test para explorar cómo te estás relacionando con tu cuerpo últimamente.
Un punto de partida para observar desde dónde lo habitas hoy.
(No hay respuestas correctas, solo hay maneras de escucharte.)
Lo puedes hacer en el siguiente apartado de la Newsletter.
Cuidar el cuerpo no es solo nutrirlo, moverlo o descansar.
Es también mirar con honestidad cómo nos tratamos y nos hablamos cuando algo duele, cambia, o no encaja con lo que esperábamos.
Y en esa mirada, a veces también aparece la enfermedad.
Por eso este mes también compartimos una propuesta de Adriana Jarrín, a quien tengo el privilegio de conocer y admirar.
Desde su experiencia, su humanidad y su claridad, Adriana nos recuerda que podemos hablarnos y acompañarnos de otra manera cuando el cuerpo atraviesa procesos difíciles.
Su curso de Yoga Oncológico no es solo una herramienta para momentos de enfermedad, sino un espacio seguro para quienes desean estar de forma más compasiva con el cuerpo cuando cambia, y con el cuerpo del otro cuando duele.

Ilustración Marie Montocchio
Una invitación a cambiar la forma en que miramos la enfermedad, en nosotros o en quienes amamos o acompañamos.
A lo largo del mes seguiremos tocando distintos aspectos de esta relación, desde los más sutiles hasta los más complejos, desde el cuidado hasta lo que cuesta habitar.
Siempre desde el deseo de que podamos comprendernos mejor, y acompañar y acompañarnos más a fondo.
Gracias por leerme,
Un abrazo,
María

