¿Por qué ir a terapia?
– Para resolver conflictos internos.
– Para resolver conflictos externos.
– Para sanar heridas escondidas.
– Para sanar heridas descubiertas.
– Para tener un espacio de silencio.
– Para tener un espacio de escucha.
– Para tener un espacio de presencia.
– Para no poder evadir.
– Para no tener que esconderse.
– Para destapar.
– Para ser sincero.
– Para abrirse a la vulnerabilidad.
– Para encontrar el poder interno.
– Para estar.
– Para no hacer.
– Para atreverse.
– Para ser.
Terapia debería ser un espacio de seguridad donde, en compañía, nos atrevemos a vernos sin juicio.
Un espacio donde abrimos el camino para reconocernos, para poder estar y ser quienes somos, sin todas las capas que hemos ido poniendo con los años.
Capas como si fuesen abrigos y botas, para protegernos del frío emocional, del fuego que arde, de las esquinas puntiagudas y del suelo resbaladizo.
Todos esos accesorios en formas de hábitos, comportamientos, y personajes que nos pusimos para ser vistxs, queridxs, validadxs, o incluso para sobrevivir.
Terapia como un espacio donde empezar a quitar cada capa con cuidado, y descubrir esa esencia que, a menudo, ya ni sabíamos que existía.
Terapia sería encontrar esa compañía amable, constante, y abierta que te da el espacio para que salga todo tu potencial.
Te recomiendo la charla que tuve con Mario Salvador que nos ayuda a pensar en lo que queremos de un terapeuta.
Y también en como cada unx de nosotrxs, en nuestros distintos roles, podemos ofrecer un espacio terapéutico y sanador en cada una de nuestras interacciones.
Cada momento tenemos la posibilidad de crear un espacio de escucha, de no juicio.
Un lugar donde el/la otrx siente que puede atreverse a ser, y serlo.
Te deseo un buen fin de semana.
Un abrazo,
María

