Hola,
La semana pasada, en la presentación de mi libro en Cadaqués, Vicenç Altaió me preguntó tanto sobre la teoría del trauma como sobre mi historia.
Sobre cómo había llegado yo hasta aquí: a hablar de trauma, a querer entender el dolor.
Y en esa conversación volví —sin esperarlo — a ese lugar de donde nació todo:
La necesidad que tuve de pequeña de entender un mundo que me parecía confuso, de encontrar estabilidad, de comprender, de colocar.
Esa memoria me acompaña estos días, mientras en Rādika revisamos todo lo que hemos hecho este año: los temas que hemos abordado, las preguntas que nos hemos hecho, los cursos que hemos ofrecido.
Y me lleva a preguntarme de nuevo:
– ¿Por qué en Rādika hacemos lo que hacemos?
– ¿Qué nos mueve?
– ¿Qué queremos realmente promover?

Ilustración Marie Montocchio
Y vuelvo a lo esencial:
– El dolor y el sufrimiento forman parte de la experiencia humana.
No hay vida sin ellos, pero sí puede haber más espacio para transitarlos con sentido.
– El tabú que los rodea es una paradoja: todos sufrimos, pero pocos hablamos de ello.
– Somos seres sociales, y en los momentos difíciles aún más necesitamos conexión.
– Un sufrimiento compartido se vuelve más liviano. A veces basta con sentirnos escuchados para que algo cambie dentro.
– No siempre podemos cambiar lo que pasó, pero sí podemos transformar la manera en que lo vivimos, lo nombramos, lo integramos.
– Ese poder de adaptación – ese movimiento interno – es lo que abre el camino al autoconocimiento, al crecimiento y a un bienestar más real.
Por eso, desde Rādika, hablamos de temas fáciles o difíciles, con un propósito doble:
– Disolver la soledad y ofrecer herramientas.
– Comunidad y empoderamiento.
Rādika nació de ahí.
– De una herida.
– De una curiosidad.
Y de un deseo profundo de abrir espacios donde la vulnerabilidad no sea debilidad, sino punto de encuentro, aprendizaje y alivio.

Como cada agosto, vamos a tomarnos unos días fuera de redes.
Del 9 al 20 de agosto estaremos en pausa.
No como una desconexión total, sino como una forma de dar espacio, silencio, conexión interna.
Y quizás, si te resuena, este sea también para ti un momento para reconectar con estas preguntas:
– ¿Dónde estás ahora en relación al dolor y al cuidado?
– ¿Qué te ayuda a sentirte menos solo/a cuando algo duele?
– ¿Cómo puedes permitirte no tener que sostener tanto?
– ¿Qué herramienta, práctica o vínculo te ha dado fuerza este año?
Ojalá estos días te traigan lo que necesitas, incluso si aún no sabes qué es.
Nos vemos en septiembre, con más presencia y preparados para ofrecerte más desde Rādika.
Un abrazo,
María

