Hace unos días salió a la preventa mi libro «Yoga Sensible al Trauma: Sanando desde el Interior», editado por Plataforma Editorial que saldrá el 9 de octubre.
En este libro comparto la metodología de Yoga Sensible al Trauma tal y como lo trabajamos en Rādika, para que pueda ser integrada tanto por profesionales de la salud y el bienestar como por aquellas personas que desean trabajar en sí mismas.
Otro propósito importante de este libro es dar a entender el trauma para todos: qué es, cómo nos afecta y cómo influye en nuestro cerebro y sistema nervioso, de una forma rigurosa y cercana.
Desde que empecé a trabajar y enfocarme en este tema hace unos 10 años, estudiando, dialogando, formando y acompañando, se vuelve cada día más evidente que el trauma es una realidad humana que compartimos todos, cada uno a nuestra manera.
La herida emocional es parte de vivir.
Tanto lo difícil que nos pasó o pasa, como lo bueno que no nos pasó o pasa, nos afecta, moldea y cambia a cada uno de nosotros.
Ante esta realidad, podemos resistirnos, taparnos los ojos y hacer como si no existiera, o podemos enfrentarlo con comprensión, cariño y darle espacio para que así suelte sus ataduras sobre nosotros.
La forma en que interactuamos, reaccionamos, educamos, comprendemos y, en realidad, “somos” son meros resultados de experiencias vividas.
Aquellas que vienen del dolor no sanado nos quitan libertad y paz interior.
Es posible liberarse de ello.
lIlustración Marie Montocchio
Hay un ejercicio que propongo en el libro que ejemplifica estas dos formas de enfrentarnos a nuestro dolor y el resultado que tiene cada una de ellas:
*(Del capítulo dedicado a la autocompasión)*
*Ejercicio de resistencia y aceptación*
Comienza haciendo un puño cerrado con una de tus manos, tan fuerte que sea difícil de abrir.
En la primera parte del ejercicio, intenta abrir este puño que resiste usando la otra mano. Probablemente notarás que cuanto más intentas abrirlo, más se tensa y resiste el puño cerrado.
Ahora, intentemos algo diferente.
En lugar de luchar, sostén tu puño cerrado con tu otra mano de manera suave y compasiva. Podrías colocar tu otra mano debajo para apoyar el puño, o envolverla alrededor como si le estuvieras dando un abrazo.
Observa lo que sucede.
Generalmente, sentirás que el puño comienza a relajarse y aflojarse, dejando de luchar para finalmente abrirse.
Aquí es cuando se abre el espacio para nuevos movimientos y expresiones.
Este ejercicio simboliza cómo tratamos las emociones y pensamientos, tanto los nuestros como los de los demás.
Cuando luchamos contra ellos, a menudo se intensifican y endurecen.
Pero cuando los recibimos con aceptación y compasión, tienden a suavizarse y a ser más manejables.
Aceptar y abrazar, en lugar de resistir, permite un proceso de sanación y entendimiento fluido y natural.
lIlustración Marie Montocchio
Mi libro pretende ser esa mano que acoge, pone en contexto, da forma y acompaña en el proceso de abrazar y soltar.
Me hace mucha ilusión que lo puedas leer y espero que te ayude a comprender y comprenderte, a acompañar y acompañarte.
Espero lo disfrutes y te unas a mí para vivir y compartir desde un lugar de sensibilidad, apertura y tranquilidad interior.
Nos vemos por aquí en septiembre.
Un abrazo,
María

lIlustración Marie Montocchio
lIlustración Marie Montocchio
