Reflexiones sobre felicidad y sufrimiento, la felicidad auténtica y cómo cultivar una mirada sabia hacia estos dos aspectos inherentes a la vida.
En Rādika dedicamos el mes de abril al tema Felicidad y Sufrimiento.
Todos los seres, en esencia, buscamos de manera instintiva y natural ser felices y no sufrir. En la tradición budista se dice que hay tres grandes fuentes de sufrimiento: el apego (o avidez), la aversión (o rechazo) y la ignorancia.
Apego/avidez es querer conseguir y retener en nuestra vida lo que nos produce placer, satisfacción, que nos gusta.
Aversión/rechazo es querer deshacernos o evitar todo lo que resulta incómodo o no nos gusta. Nuestros apegos y aversiones hacen que siempre haya algo que nos falta (“cuando consiga X, entonces seré feliz”) o algo que nos sobra (“cuando X ya no esté en mi vida, entonces seré feliz”).
Estas dos tendencias sufrientes surgen de la tercera, la ignorancia, que es no ver la realidad – y todo lo que deseamos o rechazamos – tal y como es: algo siempre cambiante, transitorio, carente de la solidez que le atribuimos y, por todas estas razones, incapaz de ofrecernos felicidad duradera.
Entonces, ¿qué es y donde reside la felicidad auténtica y sostenible? ¿Existe un tipo de felicidad que sea independiente de “correr detrás del placer o huir del sufrimiento”?
Ya en la obra del filósofo griego Aristóteles se habla de dos tipos de felicidad: la felicidad hedónica (de la palabra griega hedoné, placer), producida por la consecución o posesión de algo deseable: dinero, prestigio, un objeto, una relación…. Es la felicidad “común”, cuya duración es corta o incierta, porqué está ligada a algo externo que por su naturaleza es cambiante; nos lleva a una búsqueda continua hacia fuera y conlleva un riesgo de adicción.
Pero existe también la felicidad eudaimónica (de las palabras griegas eu, bien, y daimon, espíritu) que no depende de algo externo, sino que se cultiva desde dentro. No tiene que ver con lo que conseguimos del mundo, sino con lo que ofrecemos al mundo. Es un tipo de felicidad más auténtica y duradera; una sensación de plenitud y contento que nace de una vida con sentido y con propósito, alineada con nuestros valores fundamentales, con lo que nos importa de verdad. Surge de una búsqueda interna y nos proporciona resiliencia, fortaleza interior, equilibrio emocional.
Así que la felicidad auténtica, sostenible, interna (que hemos llamado eudaimónica) no tiene que ver con huir del sufrimiento, con rechazar todo lo incómodo, evitarlo o negarlo… sino con reconocer su existencia e inevitabilidad y cultivar suficiente equilibrio interior para poder transitarlo de una manera constructiva. Como dice el maestro Thich Nath Hanh, en nuestra vida la felicidad y el sufrimiento coexisten y cooperan todo el tiempo, “como la derecha y la izquierda, el arriba y el abajo: uno no tiene sentido sin el otro”.
A lo largo del mes de Abril conversaremos con varixs expertxs sobre felicidad y sufrimiento, las adicciones como vía de escape, la neurociencia de la adicción y del placer, las diferentes sustancias que tomamos para “estar bien”. Tendremos una sesión de Yoga Sensible al Trauma enfocada en adicciones y una sesión de meditación sobre la felicidad auténtica / eudaimónica.

