Al parecer, las mujeres ya no lloramos
, ahora facturamos
– eso nos dice Shakira.
Por otro lado Miley Cyrus nos dice que ya podemos bailar solas
, hablarnos a nosotras mismas
, comprarnos flores
… en definitiva, ya no necesitamos a nadie.
¿Así es la era de la nueva mujer?
Quizás me irá bien aprovechar este comienzo para preguntaros si alguna de las personas que estáis leyendo esta carta ha encontrado la forma de sacarse cualquiera de esas dos canciones de la cabeza, tanto la de Shakira como la de Miley Cyrus, que por favor me digan como lo han hecho.
Solo escribiendo sobre esto, ya se despierta en mi la música, y escucho desde mi mente, a Shakira cantando – casi como en reflejo mi puño se cierra y se flexiona mi biceps.
Pero la verdad es que a mi me encanta llorar.
Creo que es uno de los regalos que nos ha dado el cuerpo humano.
E-moción, poner energía en moción.
Lloramos cuando algo nos da tristeza, cuando sentimos el dolor del prójimo, cuando echamos de menos a alguien, cuando algo es tan bello o tan romántico que nos saltan las lágrimas. O cuando reímos tanto que la risa no es suficiente para que el cuerpo exprese lo que siente y también rompe a llorar.
Llevo toda la vida escuchando que tenemos que cambiar esto de que “los hombres no lloran”, y ahora pedimos que no lloren las mujeres.
¡Lloremos los dos!
Sabemos que los dolores más grandes, los duelos más duros, los eventos más difíciles se instauran en nuestros cuerpos y duelen cuando se han quedado estancados, cuando no los hemos podido mover, sacar.
Llorar mueve, llorar saca.
Los momentos que más he llorado, ninguna palabra podría haber expresado igual lo que sentía, ninguna frase podría haber manifestado todo lo que estaba incluido en esa tristeza como lo hicieron esas lágrimas.
¿Las mujeres lloramos y también facturamos? (Si quieres pruébalo, también entra en el ritmo).
Miley Cyrus nos lleva al mundo del autocuidado – donde tenemos que ser las más capaces para cuidarnos, para saber lo que necesitamos en cada momento y dárnoslo. Pero me da miedo esta valoración que se le da a poderlo hacer todo solos.
Pienso por ejemplo en las personas mayores y como el mejor cumplido que podemos decir es que aún pueden vivir solas y lo pueden hacer todo solas.
Pienso en la cantidad de personas que viven solas sin hablar con nadie durante días.
Los seres humanos somos de tribus, de comunidades, de familias, de amistades.
La conexión con los demás es tan importante para nosotros como lo es el agua y la comida.
Ayer en un curso, Gonzalo Brito nos contaba que está demostrado que vivir en soledad tiene más capacidad de acortar nuestra vida que fumar, beber alcohol, o comer mal.
Me encanta bailar sola, hablo mucho sola – lo hago hasta dormida, me gusta ir a pasear sola y ver las flores en el campo, pero encuentro esencial nuestra comunidad, nuestra tribu – apoyar y ser apoyada, acompañar y ser acompañada.
Y la verdad es que las mujeres lo hacemos muy bien. Agradezco hablar con mis amigas, como nos ayudamos, nos preocupamos las unas por las otras.
Volviendo a Shakira, me encanta que podemos reírnos y también podemos llorar juntas o en presencia las unas de las otras.
La semana pasada escribí sobre mi madre, esta semana pienso en mis hijas – quiero que lloren, y que utilicen esta gran herramienta para soltar dolor, pena, alegría, miedo; también quiero que además de saber cuidarse a si mismas, disfruten de la comunidad, de estar con otras personas de apoyar y ser apoyadas.
A mi ser mujer me encanta, y a mi hijo me encantaría enseñarle que estas cosas que llaman “de mujeres”: como puede ser llorar y compartir no solo lo bueno pero también la vulnerabilidad, no está nada mal.
Un abrazo,
María

