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Ilustración Marie Montocchio Las cuatro nos quedamos en silencio unos segundos, primero pensando en esa edad y después en todo lo que hay entre aquel momento y hoy. La respuesta de las cuatro era parecida: sí… pero no. Sí, me encantaría tener más años por delante. Sí, aquellos años eran divertidos. Pero no sé si volvería a vivir todo lo que hay en medio de nuevo. Y en una cosa sí coincidíamos: si volviésemos atrás, no lo haríamos todo igual. Tendría ciertas conversaciones que nunca llegué a tener, me preocuparía menos por algunas cosas que ocuparon demasiado espacio y quizá viviría ciertas partes con menos miedo o ansiedad. Pero eso no es realmente volver atrás. Es querer volver con la experiencia y la sabiduría que solo llegaron precisamente por haber vivido lo vivido. Y quizás eso es lo que más me gusta de las etapas vividas. Poder mirar atrás y pensar: viví y aprendí. Saber también que no sería quien soy hoy si hubiese vivido de otra manera. Que cada contexto, cada alegría, cada miedo y cada dificultad han contribuido a la mente y al cuerpo que tengo hoy. |

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